Ya sea por ratas o por pelotudos, muchas veces los porteños no dejan propina a los delivery, ignorando las consecuencias que esto puede traer. ¿Quién está detrás de todo esto?
Desde semen de rata hasta un consolador recién usado en una estimulación rectal a un perro, día a día crecen las denuncias a Defensa del Consumidor por irregularidades en la entrega de comidas: "Suena raro que alguien masturbe una rata para echarle el polvo a la comida. Pero miramos con un microscopio y sí, era guasca de rata." —confirma un científico del Conicet, que analiza las cosas que encuentran en los pedidos para hacer una estadística.
"Esto no es de ahora, pero recientemente hemos visto un crecimiento exponencial de casos de comida contaminada intencionalmente. Si bien son varios los factores que influyen en esta escalada, el disparador más común es no dejar propina. A la segunda vez que no dejás, ya te viene con alguna sorpresata." —indicó uno de los científicos.
"La cosa es fácil. Llueve, hace 2 grados bajo cero y te piden una pizza. Llega fría, te cagan a puteadas y no te dan propina. El pelotudo sos vos, hermano, obvio que te va a llegar fría. Entonces marcás el domicilio y lo subís en una base de datos que tenemos todos los repartidores. Al próximo que le toque ese domicilio, debe saborizar la pizza con esmegma humano, le deje propina o no. Todos tenemos la llora quesos preparada para esto." —indicó un delivery que prefirió no dar su nombre.


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