Mediante la ordenanza 23.512/2026 del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires fue adoptada luego de que la Dirección de Convivencia Urbana recibiera cientos de denuncias de propietarios que aseguraron que las interacciones obligadas les provocan “estados de alerta y angustia”.
Por @Figueredo
La "desregulación" de actividades viene de la mano de toda clase de vejámenes contra las tradiciones de los argentinos. Tal es el caso de una ordenanza emitida por el gobierno de la ciudad que, para el gremio de SUTHER no es otra cosa que otro atropello a los derechos adquiridos de los porteros. La medida señala expresamente en su artículo primero que los encargados “no podrán silbar tangos, chacareras ni otras composiciones populares mientras desarrollen tareas propias de su función”. Mientras que el segundo artículo dispone que “…prohíbe interceptar al propietario cuando éste se encuentre ingresando o retirándose del edificio” … “no podrán detener, demorar o entablar conversaciones con propietarios, inquilinos, ocupantes y mucho menos visitas sobre cuestiones manifiestamente ajenas al funcionamiento del edificio”.
Infogarch
entrevistó a vecinos de distintos edificios de la Ciudad para conocer sus opiniones
Raquel, de
Junín al 3100, fue terminante:
—Estoy podrida del silbido. Lo escuchas
desde el ascensor y es como la música de la película Tiburón, y ya sabes que en
algún momento va a aparecer el tipo con la franela. La semana pasada llegué a
planta baja, escuché “Por una cabeza” y apreté el quinto de nuevo. Me quedé
diez minutos arriba haciendo tiempo. Cuando volví a bajar seguía con el mismo
tango.
Juan Carlos, de
Uriburu al 700, padece una situación similar con Ramón, el encargado de su
edificio.
—Cuando bajo, lo primero que hago es
asomarme para ver dónde está el encargado. Suele contar historias pelotudas sobre su infancia en la patagonia, y que allá es muy común capar a los carneross con los dientes, varias veces se ofreció a enseñarme la técnica. Yo le digo “buen
día” y él me responde algo que puede significar “buen día”, “va a llover” o
“River necesita un cinco”. Por educación a veces le digo “si, si” pero muchas veces se
que poronga me esta preguntando. Por este tema en la semana llegue tarde al
trabajo tres veces. Mi jefe me dijo que una llegada tarde más y a la mierda. Yo
le expliqué que tengo encargado, pero no lo tomó como justificativo.
Un caso
dramático
César, vecino
de Honduras al 3700.
—El domingo fui a la feria de los
inmigrantes había comido shawarma y no se que otra mierda mas, a la noche
estaba volviendo a casa cagandome encima, llego como un playmobil a llamar el
ascensor y escucho “A media luz”. Ahí pensé: “No, por favor. Hoy no”, me metí
en el ascensor entregado. Se estaba cerrando la puerta y, de repente, apareció
una mano….Omar …Me abrió la puerta para hablar de Cirio e Insaurralde; le dije
mañana, pero siguió con Atlanta y un documental de lobos marinos, ahí sentí un
sudor frío y evacué. El silbido te avisa que viene algo malo. Después me fui a
duchar vestido.—
Desde
SUTHER reaccionaron con indignación
Hector De la Hoya,
apoderado del sindicato, aseguró que la medida “criminaliza una tradición
histórica del encargado argentino”.
—Ustedes no se imaginan lo difícil que es
manguerear los soretes de perro de la vereda, o pulir los bronces en silencio;
groserías ya no les dejamos decir porque el sindicato ha perdido varios
juicios, así que en su momento los incentivamos a silbar. Algunos se han
profesionalizado y lo hacen mejor que un picahueso. Si no pueden silbar ni
romperle las pelotas a la gente hablando del tiempo o de futbol, díganme
ustedes qué carajo quieren que hagan durante ocho horas.-
Los
encargados también hablan
Infogarch
consultó a varios trabajadores que se consideran directamente afectados.
Rubén,
encargado desde hace 31 años en la zona de Caballito, tampoco ocultó su bronca:
—Yo silbo desde 1995. Arranqué con “El día
que me quieras”, después incorporé “Naranjo en flor” y ahora estoy sacando una de Lady Gaga porque el publico se renueva. Que se yo, se dice que cuando una mina reconoce la canción por ahi terminás garchando.-
Norberto,
encargado en Caballito, considera que la prohibición puede generar problemas de
salud mental.
—Con todo el asunto del feminismo nos
prohibieron decirles “cositas” a las mujeres que pasan por la vereda.Yo tenía un arsenal de piropos y algunas otras cosas bastante fuera de tono que
fui perfeccionando durante años. Reconozco que estar silbando todo el día puede
romper un poco las pelotas: somos seis o siete tipos por cuadra, más los de
enfrente. Hay veces que empiezo un tango y se me mezcla con el silbido del de
al lado y terminamos haciendo una fusión como si fuera Piazzola. Entonces: no
guarangadas, no silbar y no hablar boludeces!! Yo sé una barbaridad de fútbol y
tengo chimentos de medio barrio: me hago un tiktok y cuento por ahi?. Me parece degradar la envestidura. Encima me amenazaron por reemplazarme por un totem. A ver si el totem le recibe al tipo que se garcha a la del 4to D cuando el marido se va de viaje o la falopa al viejo pelotudo del 8vo que me caen los transas acá y les tengo q pagar yo.-
Mientras tanto,
propietarios y encargados permanecen enfrentados.
—Yo no tengo nada contra el silbido
espontáneo —aclaró Juan Carlos, vecino de constitución—. Lo único que quiero es
poder salir de mi casa sin tener que discutir con Osvaldo si mañana entran
ráfagas del sudeste.
Osvaldo,
consultado por Infogarch, fue terminante:
—Mañana llueve.
Y siguió
silbando.
SUTHER convocó
para el miércoles a una movilización frente al Palacio de Gobierno bajo la
consigna “Sin silbido no hay edificio”. Los encargados concurrirán con sus
franelas y Venus.

0 Comentarios